sábado, enero 28, 2012

FUERZAS DE LOS CONDES DE LEMOS EN OS ANCARES BERCIANOS.



FUERZAS DE LOS CONDES CONTRA

EL MONASTERIO DE SANTO ANDRÉS DE ESPIÑAREDA.

por Xabier Lago Mestre.



Seguimos con la relación de intervenciones y fuerzas de los condes de Lemos en la región de El Bierzo, en este caso nos centramos en las tierras del monasterio de San Andrés de Espinareda. La escasa documentación conservada de dicho centro monástico nos ofrece información interesante sobre la conflictividad señorial. Según la historiadora María Carmen Rodríguez González, los vasallos no quieren pagar maravedís que les exige el conde de Lemos y no acuden al llamamiento del notario que les exige los pagos. “En Veiga apareció Digo Pérez, notario, e dixo que algunas personas que oy fasta ora de terçia lle pagasen çiertos maravedís por algunas prendas que tomara por los maravedís del señor conde en el vale de Ancares e él lles dexara las dichas prendas e ellos quedaran delle traer los maravedís deste lugar oy (…) e por quanto non paresçieron ni lo pagaran dixo que protestava sobre ellos todos los males e dapnos e costos (…)”. Seguro que el ambiente de revueltas irmandiño galego tuvo su influencia en esta resistencia social berciana a los pagos señoriales.



Otro tanto acontece, en abril de 1467, con las reticencias al pago, por parte de vecinos de la aldea de Sésamo, por heredades y prados del conde de Lemos que ellos tenían. Finalmente, la presión señorial logra que los vasallos bercianos paguen las deudas de varios años. La historiadora citada se refiere a los “atropellos nobiliarios” y a que la “actitud de resistencia la mantuvieron los hombres de Ancares contra el temible conde de Lemos”. Ante esta situación conflictiva, los vasallos acudían ante el poder judicial de la época, pero sus oficiales estaban totalmente mediatizados y controlados por los señores feudales. En este sentido, leemos este documento clarificador, en el que el juez de tierra, Diego Ares, delega su poder en Fernando de Robres, morador de Veiga de Espiñareda, “e vos doy poder cumplido segund que lo yo he del señor abbad del monasterio de S. Andrés, e segund que mejor puedo e devo. E eso mesmo para las cosas que fueran servicios de nuestro sennor el conde de Lemos cuotar e fazer asi como yo mesmo (…)”. El texto deja claro que el servicio judicial se presta a los dos señores de la zona, el abad de Espinareda y el conde de Lemos.



A MENTALIDADE IRMANDIÑA NOS ANCARES BERCIANOS.
La dinámica conflictiva entre señores y vasallos se agudiza en la segunda mitad del siglo XV. En la región berciana detectamos indicios de esta situación a través de la documentación monástica. Así, en febrero de 1467, Diego Ares, vecino de Veiga de Espiñareda, y juez de tierra de San Andrés, requiere al obispo de Astorga para que “venga o envíen poner recabdo e guardar el su Castelo Ancares (…)”. Desde los castillos se ejercía el poder señorial, caso de la justicia, apresamientos, cárcel, ejecuciones, recaudación de tributos y demás. Frente a la injusta política señorial, los hombres buenos de Ancares rechazan hacer los pagos señoriales, y alegan que “la dicha casa e Castelo de Ancares que más estava e estoviera para dapno e destroiçion de la terra que non para defensión ni provecho. E lo que levaran los otros que troxieran la casa que fuera levado por forçia e contra derecho (…)”. Está claro en este relato la mentalidad justiciera y rebelde irmandiña gallego-berciana.



En época de la revolución irmandiña galega (1467) encontramos referencias bercianas. Los señores feudales bercianos reaccionan ante esta movilización popular. El abad de Espinareda convoca al concejo, juez y hombres buenos de la tierra para decirles que los defendía y prohibirles entrar en la hermadad sin su permiso, “presto era de faser e dar licencia para todas las cosas que fuesen servisyo de Dios e de nuestro señor el rey e de su monasterio e del serñor conde de Lemos. Et enotra manera que non consentía en cosa que fesyesen (…)”. El monasterio fundamenta su política señorial en base a la superestructura ideológica (Dios-religión-monasterio, rey-corona y conde de Lemos). La propaganda señorial intenta sofocar la posible revuelta irmandiña vecina.



La investigadora María Carmen insiste en la participación berciana en la revolución irmandiña galega. La Hermandad estaba integrada por alcaldes y cuadrilleros. Los concejos bercianos alegan para su participación irmandiña que “por quanto los quadrilleros los chamaron e eles vinieran por servicio de la hermandad e a su chamo, que protestavan sobre ellos las costas e dannos fechos e por faser (…)”. Incluso encuentra un documento en donde se indica la presentación voluntaria de una niña a un cuadrillero de la hermandad, “e dixo que ninguno no lles feziese sin razón so pena de dos mil maravedís salvo demandarlas en derecho (…)”. Según la historiadora, “la función protectora de la hermandad, su actitud justiciera y el propósito de defenderse por parte de los hermanados aparecen aquí claramente manifestados”.



A pesar de los intentos del poder señorial por contrarrestar la influencia irmandina en El Bierzo, lo cierto es poco a poco van apareciendo testimonios de la colaboración local con los irmandiños, como así ya hemos indicado en artículos anteriores.

O Bierzo, xaneiro de 2012.
http://sites.google.com/site/obierzoxa









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