martes, abril 26, 2022

SOBRE EL REFRANERO GEOGRÁFICO DE EL BIERZO.

 



SOBRE EL REFRANERO GEOGRÁFICO DE EL BIERZO.

Por Javier Lago Mestre, autor del libro El Bierzo Provincial.

La región berciana está formada por numerosas localidades (ciudad, villas, aldeas, lugares, barrios, etc). Este variado poblamiento se ha fundamentado en el peculiar régimen señorial que se asentó en los siglos medievales y modernos. Como es lógico, estas localidades compitieron entre sí por la propiedad de sus bienes concejiles (tierras, bosques, pastos, fuentes…), la preferencia en actos festivos (romerías, rogativas…), poder económico, prestigio institucional, etc. Seguidamente compilaremos diversas manifestaciones orales de las competencias interlocales.

                 La economía de subsistencia daba origen a disputas entre vecinos por las migajas de la miseria generalizada. “Si vas a Toreno, guarda la alforja y el perro. Si vas a Librán, guarda la alforja y el pan”. Más fuerte era el caso de “San Pedro de Trones, corentea vecinos, cinquenta ladróns”.

                 Durante siglos imperó la ideología religiosa de carácter católico. El refranero recoge el maniqueísmo propio del cristianismo. “Gente de Los Barrios, gente de los diablos matan a los bueyes y aran con cristianos”. Los propietarios vinateros eran mal vistos por los jornaleros ante los abusos que sufrían durante los períodos de poda, cava y recolección.

                 El Bierzo es una región periférica, aislada por altas sierras, y formada por numerosos valles separados por cordales. “Seamos de Primou, onde o sol nunca entrou, e unha vez que entrou nos pasmou”. Aislamiento que es visto por los de fuera como un condicionante negativo del carácter colectivo. Es el caso de La Cabrera, “Saceda, Noceda, Castrillo y Marrubio, cuatro lugares que Cristo no anduvo”.



RIVALIDADES CON LAS VILLAS.

                 Es fácil imaginar la competencia que surgía entre los pueblos y las villas. Había recelos mutuos en los temas comercial, judicial, fiscal, etc. Las villas ejercían la jerarquía administrativa sobre sus aldeas dependientes. ”Aunque somos de Noceda y gastamos canilleiros, cuando vamos a Bembibre bien que nos miran para ellos”. Noceda dependió del monasterio de S. Isidoro de León y pasó a realengo, tuvo numerosos pleitos con su centro comarcal, Bembibre. De los abusos de la villa señorial nace la expresión, “De los de Bembibre que Dios nos libre, y los de San Román por ahí se van”.

                 Otro tanto acontece con las disputas dialécticas entre Villafranca y los pueblos de su contorna. “Vilafranca a xente franca, Columbrianos os marranos, Fontesnovas os raneiros, A Válgoma pellexeiros, Cortigueira matiegos, os de Coto cutarales, os de Cabanas cocheiros”. La capital del Burbia centralizó la vida comercial, administrativa, etc del amplio marquesado, hasta los confines de La Cabrera y Valdeorras, durante el llamado Antiguo Régimen.

                 Y no podemos olvidar el caso de Ponferrada. Durante siglos la capital de la provincia disputó con las 13 aldeas de su alfoz, además de con las localidades vecinas por cuestión de lindes, y ejerció el centralismo realengo sobre todo El Bierzo. De esos conflictos surgió por ejemplo, “Ponferrada se quema, Molina llora porque no se ha quemado la villa toda”.



            Las históricas competencias entre Villafranca y Ponferrada se basaban en ser capitales del marquesado señorial y de la provincia realenga, respectivamente, “Villafranca marquesal, Ponferrada real”. Además, sus élites políticas fomentaron la lucha por la capitalidad provincial en el siglo XIX. El pasado histórico de ambas villas fundamentó sus privilegios. Caso de los fueros de Villafranca (en 1192 por Alfonso IX) y la provincia de El Bierzo o de Ponferrada por los Reyes Católicos (1486). De ahí la referencia satírica a sus escudos municipales, “Villafranca de león capado, Ponferrada coronado”. A nivel popular era frecuente diferenciar entre los señoritos (de señoriales), a los de Villafranca, mientras los de Ponferrada eran calificados de realistas.

De las refriegas dialécticas entre El Bierzo y León encontramos otra serie de ejemplos. En el propio refranero leonés localizamos, “Si Coyanza castellana, y El Bierzo gallego son, y la montaña asturiana ¿Qué le dejas a León?”. Clara muestra ésta de que, desde León, reconocen la galleguidad de El Bierzo. Por otra parte, la geografía montañosa berciana provoca la diferenciación, “de León, al otro lado”, de los puertos de Foncebadón y Manzanal. Más expresivo de los piques resulta, “amigo de León, tuyo sea, que mio non”. Las diferencias lingüísticas surgen en “O Bierzo galegón, leonés falón”, en referencia al idioma gallego y las falas leonesas. Las simbologías respectivas ya han estimulado el imaginario popular, “O Bierzo e León, cadaquén, cadansúa bandeira”. La competencia entre las dos banderas es clara en “León con su pendón, El Bierzo cruceiro”. Todo el sentir colectivo queda resumido en “El Bierzo y León, diferentes son”.

O Bierzo, abril de 2022.


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