jueves, octubre 30, 2014

RECONOCIMIENTO DE LA PROVINCIA DE EL BIERZO EN PONFERRADA.


EL RECONOCIMIENTO MUNICIPAL DE LA PROVINCIA DE EL BIERZO, 
Por Xabier Lago Mestre.
falaceibe@yahoo.es

Por fin el Ayuntamiento de Ponferrada ha decidido dedicar una plaza a la provincia de El Bierzo. El callejero municipal ya contaba con numerosas referencias históricas como: Fueros de León, Reino de León, además de batallas famosas y nombres de reyes. En este contexto  un anterior gobierno local tuvo la sorprendente idea de dedicar una fundación cultural a Pedro Álvarez Osorio, antiguo conde de Lemos, conocido “malfeitor” de vasallos propios y ajenos, objeto de las iras antiseñoriales durante las guerras irmandiñas. Muchos de estos reconocimientos institucionales son claros ejemplos de nuestra dependencia historiográfica, falta de valoración de nuestro pasado o desconocimiento generalizado.

Todos los bercianos y las bercianas sabemos de la conocida provincia de Villafranca del Bierzo. Esta institución existió durante el llamado Trienio liberal (1820-1823). Tras unos interesantes debates parlamentarios se aprobó su constitución por Decreto de 27 de enero de 1822. Pero la  fuerte oposición realista, con los partidarios locales del rey absolutista Fernando VII y la presencia del ejército francés de los Cien Mil Hijos de San Luís, derrocó la institución provincial berciana. 



La historiografía oficial se ha encargado de desprestigiar esta provincia de Villafranca por su corta existencia y escasa labor política. Sin embargo, los defensores de otra corriente investigadora local insistimos en valorar esta institución provincial en base a sus previos debates parlamentarios que tuvieron en cuenta la especificidad geográfica (aislamiento, demografía, capitalidad…), la nueva ordenación territorial (con la inclusión de Valdeorras) o los antecedentes históricos provincialistas.

LA PROVINCIA DURANTE EL ANTIGUO RÉGIMEN.

 Cuando nos referimos a los precedentes provinciales queremos hacer mención a la provincia de El Bierzo que tuvo su origen en el año 1486. En este año los Reyes Católicos adquieren la villa de Ponferrada, en el contexto de la rebelión del conde de Lemos por el conflicto sucesorio de su señorío. Al pasar a ser de realengo la Corona establece un alcalde mayor “de la villa y de la provincia del Bierzo”. Posteriormente ya se fija el cargo de corregidor de Ponferrada, como principal oficial real en dicha provincia. 


Los Reyes Católicos y los sucesivos reyes (Austrias y Borbones) procuraron que sus corregidores en la provincia de El Bierzo defendiesen sus diversos intereses políticos. Aun así, conviene no olvidar la presencia de los señoríos, tanto laicos (marquesado de Villafranca, Alba de Aliste en Bembibre…) como eclesiásticos (obispados, monásticos…), que limitaron las actuaciones de los corregidores reales. También hay que tener presente la preeminencia jerárquica de la jurisdicción real sobre la señorial, a través de la intervención de la Chancillería de Valladolid o el Consejo Real, y del propio corregidor como “juez ejecutor” de las correspondientes sentencias en la provincia berciana.

En estas complejas relaciones de poder, los corregidores reales ejercían su gobierno en ámbitos diversos, a saber, ayuntamiento de Ponferrada, en las aldeas de la villa, gobernación realenga (Ancares, Los Barrios…), provincia de El Bierzo e incluso fuera (en Astorga a la muerte de los obispos o Laciana). Sin embargo, la historiografía oficial minusvalora la intervención del corregidor en la provincia de El Bierzo a pesar de sus constatadas actuaciones con la preceptiva “comisión real”.
Con los monarcas del Antiguo Régimen (siglos XVI al XVIII) la provincia de El Bierzo fue más que una simple demarcación territorial. Esta provincia, bajo el mando del corregidor de Ponferrada, formó parte de una peculiar estructura administrativa (protoinstitucional) con implicaciones gubernativas, fiscales, militares o judiciales. Para la Corona la ciudad de León tenía la única representación, en las Cortes castellanas, de tres distritos dependientes: principado de Asturias, partido de León y provincia de El Bierzo. Resulta determinante destacar que estos tres territorios consiguieron posteriormente el reconocimiento provincial durante el Trienio Liberal.


EL BIERZO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX.

Durante la Guerra de la Independencia se cuestionan las instituciones del Antiguo Régimen. Las nuevas juntas locales de resistencia toman el control político. La Junta de Gobierno, armamento y defensa de Ponferrada (1808), con el corregidor como presidente, reclama la representación unitaria de la provincia de El Bierzo a la hora de ejercer sus funciones fiscales o militares. Sin embargo, esta Junta entra en conflicto con la Junta del Reino que realiza sus propias convocatorias a los pueblos o demanda gravosas  contribuciones económicas. A todo esto hay que unir las difíciles relaciones entre el poder militar de Villafranca (sede el ejército español) y el poder político de Ponferrada (corregidor real). Además, las elecciones constitucionales también alteran el régimen político anterior. La Junta del Reino divide la provincia de El Bierzo en dos partidos ante las elecciones a Cortes (1810), para despues hacerlo en tres (Ponferrada, Villafranca y Bembibre). Y las villas niegan injustamente la representación política a sus pueblos en las elecciones locales (1812). 

El régimen napoleónico elaboró su propia ordenación territorial de España. La llamada división prefectual de José I eliminó el reconocimiento de la provincia de El Bierzo, territorio enemigo sin conquistar. La prefectura del Esla, con capital en Astorga, ocupada por los franceses al igual que León, comprendía territorios leoneses, bercianos, sanabreses y zamoranos. Pero de hecho la provincia de El Bierzo siguió existiendo como zona liberada y sede del acantonado 6º ejército español. La vuelta del régimen absolutista, al mando de Fernando VII (1814), posibilitó el restablecimiento de la anterior legalidad con el corregidor de Ponferrada y la provincia de El Bierzo.  


Ojalá nuestros políticos y los bercianos en general tomemos conciencia de los merecimientos de nuestras instituciones locales. La provincia de El Bierzo no tiene el reconocimiento social debido, pero tampoco nuestras pedanías (entes locales menores), ni sus juntas vecinales (órganos de gobierno), ni los concejos (forma de gobierno abierta). Otro tanto podemos decir de otras instituciones consuetudinarias como: las facedeiras (prestaciones personales comunitarias), montes comunales, comunidades de valle, coutos, quinterías, etc. 

O Bierzo, outubro de 2014.
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viernes, diciembre 09, 2011

FERIAS TRADICIONALES DE LA PROVINCIA DE EL BIERZO.

Ferias antiguas de ganado en el campo
de San Antonio de la villa de Ponferrada


LAS FERIAS TRADICIONALES DE LA PROVINCIA DE EL BIERZO,
Por Xabier Lago Mestre.
falaceibe@yahoo.es

Las feiras y los mercados tradicionales de la provincia de El Bierzo han fomentado el desarrollo económico de las vilas afectadas. Ferias y mercados contaron con el apoyo decidido de los señores de las villas. Este fue el caso de los Reyes Católicos en Ponferrada, o de los marqueses de Villafranca con la capital del Burbia, de los condes de Alba de Liste en Bembibre, de los marqueses de Astorga en esta ciudad, o de los monasterios de Carracedo y Espinareda.



RELACIÓN DE LAS FEIRAS Y MERCADOS DE EL BIERZO Y COMARCAS VECINAS.
-Astorga, feria el 24 de agosto, y mercado los martes. Nudo estratégico en el Camino de Santiago leonés y la ruta de la Plata hacia Benavente.
-Bembibre, tenía 3 ferias, 14 de septiembre, S. Pedro y Ramos, y un mercado semanal los jueves. -Borrés (1793), feria de la Anunciación (25 de marzo).
-Cacabelos, feria de S. Marcos, y mercados de S. Bartolomé y S. Miguel (29 de septiembre, llamada de carnes vivas, en 1782 hubo quejas por la competencia de ferias vecinas, con ganado equino).
-Castrocontrigo, feria de las Cruces, y mercado los viernes. En la entrada de la comarca de A Cabreira desde Castilla y León.
-Corullón, feria el 12 de junio.
-Lucillo de la Somoza, mercados semanales los lunes. Acudían astorganos y bercianos con frutas.
-Luyego, feria o segundo domingo de octubre, en la ermita de la Virgen de los Remedios (siglo XVIII), donde acudían gentes de La Cepeda, O Bierzo, A Cabreira y de La Maragatería.
-Molinaferrera, romería del Cristo con feria el 14 de septiembre. En la vía de entrada en El Bierzo por la comarca de La Somoza en los montes bercianos orientales.
-Páramo del Sil, feria el 5 de agosto.
-Ponferrada, ferias del 1 al 20 de agosto y en septiembre, y dos mercados los miércoles y domingo. Por presión del sector eclesiástico se trasladó el mercado de los domingos para los sábados. La villa del Sil se quejó del declive de su feria y mercados por la competencia de otras vecinas que se realizaban en Corullón, A Ponte Domingo Flórez, Vilafranca y Espiñareda.
-Ponte Domingo Flórez, feira el 4 de junio y mercado el 4 de cada mes.
-Quintanilla de Losada, con mercado los lunes de cada semana.
-Toreno, mercados los sábado, y 14 y 31 de cada mes.

AS FERIAS DA VEIGA DE ESPIÑAREDA.
-A Veiga de Espiñareda (1803), ferias el 1 y 15 de junio, y mercados franco entre el 1 el 15 de cada mes “donde concurren géneros sobre todo nacionales, lienzo de lino y estopan que hilan y blanquean en sus tareas las mujeres, mozas y niñas naturales de estos pueblos y porque en unos mercados concurre mayor porción de estos géneros y otros menos a causa de las labores y faenas de los campos en que también se emplean mujeres regulan que un mercado con otro se venden de primera venta unas 1700 varas. Asimismo concurren por espacio de unos cuatro meses algunos retazos de sayal y pardos que varios pobres labradores dedican a esta manufactura que les produce el esquilmo de sus ganados después de las tareas del campo para vestir su desnudez venden el sobrante para sus necesidades y su venta será en dicho espacio de 80 varas. Asimismo concurre de ordinario ganado vacuno mediano y chico criado en el país deshaciéndose de los medianos y chicos para sus necesidades y de los mayores como desechos de sus labranzas (…)” (año 1785). También se demandó, en 1773, mercado franco para lunes, viernes y sábados, en el campo de Ntra. Sra. Del Espino. Fue informada negativamente por el Intendente por la gran cantidad de ferias próximas que había, y el perjuicio que ocasionaría a Ponferrada y a la Real Hacienda.
-A Veiga de Valcarce (1795), mercados 6 y 22 de cada mes. En 1777 Valcarce solicitó mercado franco los sábados de la primera y segunda semana de cada mes, lo que se reiteró en 1779, pero se le denegó. Acudía mucho ganado de la provincia de Lugo (Pedrafita, Cervantes, Becerreá…).
-Villablino, ferias lunes de Pascua y Santiago, mercados los lunes y 18 de junio. Famosas por su ganado.
-Vilafranca do Bierzo, feiras de S. Antonio (13 de junio, de ganado vacuno) y Santiago (25 de julio, de caprino), mercados los martes, viernes y domingo.
-Villar de Barrios, mercado el 14 de septiembre.



O Bierzo, decembro de 2011.
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miércoles, septiembre 08, 2010

LA CONMEMORACIÓN DEL DÍA DE EL BIERZO 2010.

Interior de la Iglesia de la Encina, septiembre de 2010.
LA CONMEMORACIÓN DEL DÍA DE EL BIERZO 2010,
Por Xabier Lago Mestre, del colectivo Fala Ceibe do Bierzo.



Todos los años se celebra el llamado Día de El Bierzo, coincidiendo con el 8 de septiembre, en la ciudad de Ponferrada. Los antecedentes de este Día son claramente de tipo religioso. El 8 de septiembre es la fiesta de la Virgen de la Encina, la Patrona de El Bierzo.


Durante la Edad Media fueron muy comunes las romerías populares (romarías en idioma galego-berciano) en honor de los patronos y las patronas de las iglesias y ermitas rurales de la región berciana. Tradiciones populares que tuvieron su continuación en la posterior Edad Moderna. Su importancia llegó a ser tal que el propio Obispado de Astorga trató de controlarlas, para dejar clara su autoridad eclesial en este ámbito y la imposición de su ideología religiosa. Desde Astorga se reglamentan las romerías, en el caso de la de la Guiana (año 1772), se recuerda que “siendo contra las sinodiales deste obispado toda procesión que exceda de media legua, prohíbe su Ilustrísima la que este pueblo ejecuta el Lunes de Pentecostés a la Hermita de Nuestra Señora de la Guiana, distante legua y media y en penoso sitio como que se halla en el alto de la sierra. Y manda su Ilustrísima se ande dicha procesión en el mismo pueblo de Villanueva, según dispusiese el párroco, sin que haya comida alguna, respecto que en estos términos no ocurra motivo alguno ni causa para ello (…)” (José Diego Rodríguez Cubero, “Las Cofradías de Nuestra Señora en la parroquia de Villanueva de Valdueza”, en Revista Bierzo, 1998). Y el Visitador del obispo de Astorga ordena al Monasterio de S. Pedro de Montes que no preste alhajas ni ornamento para las danzas de la ermita de la Aquiana (año 1697). En esta misma dinámica de represión festiva inserimos la prohibición de realizar bailes en la iglesia y en la sacristía de la iglesia del monasterio de Montes (1702) (Vicente Fernández Vázquez, “La historia de la música en El Bierzo del siglo XV al XVIII”, revista Bierzo, 2003).


Con el devenir secular se van consolidando las tres más importantes festividades religiosas de la provincia de El Bierzo. Nos referimos a Villafranca, Bembibre y Ponferrada, con sus festividades en honor del Cristo en las dos primeras villas y de la Virgen de la Encina en el de la ciudad. La competencia entre ellas por la primacía religiosa fue grande. Como ejemplo, el caso de Ponferrada que intentó sin éxito conseguir la declaración de Colegiata para su iglesia de la Encina a fines del siglo XVIII, honor que ya tenía Villafranca desde el XVI, gracias a la intervención de los Marqueses ante Roma. Por supuesto la mayor jerarquía religiosa de estos centros comarcales representaba más capacidad de atracción de población, permanente u ocasional, lo que reportaba mayores ingresos económicos.


LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DE LA ENCINA.
Tras el fracaso de Ponferrada, en su afán por conseguir la categoría de Colegiata para su iglesia mayor, hubo que esperar hasta 1908 para lograr más importancia religiosa, mediante la Coronación de la Virgen de la Encina, mediante bula del papa Pío X. Conviene recordar que ese año fue clave para Ponferrada, tanto a nivel religioso por el hecho comentado, como a nivel civil y político, porque el rey declaró Ciudad a la anterior villa. Posteriormente, el régimen franquista también fomentó todo lo que pudo el fervor religioso a favor de la Virgen de la Encina. Desde esa época las banderas españolas se implantaron en los balcones durante las sucesivas procesiones anuales de la Patrona de El Bierzo. Se editan libros sobre la dinámica milagrera de la Virgen. Caso de Augusto Quintana Prieto en La Virgen de la Encina (Madrid, 1951). Aprovechando el 50 aniversario de su Coronación, en 1958, el papa Pío XII eleva la dignidad de la basílica menor a Santuario. También se aprovecha semejante ocasión para organizar una peregrinación de la imagen por todos los pueblos de la región berciana. Muchos de esos pueblos que visita habían sido centros de resistencia izquierdista y minera antes del fin de la Guerra Civil, con lo que se trata de reforzar su adhesión al régimen y su recristianización. Peregrinación que tendrá su continuidad en 1983, con la nueva celebración del 75 aniversario de la Coronación de la Virgen de la Encina, y en reciente 2008, con el 100 aniversario.


La festividad de la Virgen de la Encina en la ciudad de Ponferrada ha consolidado la ofrenda anual de los municipios de la región. Mediante este acto se ofrecen productos agrarios de cada municipio a la Virgen y se pide por el desarrollo socioeconómico de su territorio. Así pues, apreciamos un proceso paulatino de institucionalización de los actos religiosos. La presencia anual de los ayuntamientos bercianos, además de la permanente de Ponferrada, se ve acompañada de la Diputación de León, Junta de Castilla y León y del Consejo Comarcal, institución creada por ley autonómica en 1991. El poder eclesial, el obispado y a iglesia de la Encina, ha visto reforzado su papel institucional con la presencia de las administraciones comentadas. Los políticos aprovechan la cita religiosa anual para forzar sus reivindicaciones, casos del Consejo Comarcal y los ayuntamientos. El poder eclesial también se vale del amplio auditorio social, político y mediático para hacer sus proclamas ideológicas, por ejemplo con el divorcio, enseñanza o aborto. Incluso algún obispo ha llegado a defender el autonomismo berciano a su manera, “por eso El Bierzo nunca se ha conformado con ser comarca. Siempre ha querido tener su propia identidad (…)”, (cardenal de Sevilla durante la misa de inicio del año jubilar por los 100 años de la Coronación de la Virgen, el 4 de mayo de 2008).


Todos estos hechos han ayudado a que una conciencia colectiva religiosa haya derivado en otra identidad territorial berciana que se ha visto reforzada. La centralidad funcional de Ponferrada sobre la región berciana (industria, servicios, comunicaciones, financiera, logística…) se ha visto acompañada de la jerarquía religiosa (Virgen, patrona de El Bierzo) alcanzada en el siglo XX. Convendría alcanzar en futuras ediciones una progresiva separación entre los actos religiosos y los laicos, pero más bien creemos que a los políticos les gusta este peculiar amparo del poder eclesial de su acción pública.

O Bierzo, septiembre de 2010.
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martes, junio 01, 2010

RECONOCIMIENTO MUNICIPAL DE LA PROVINCIA DE EL BIERZO.


RECONOCIMIENTO MUNICIPAL DE LA PROVINCIA DE EL BIERZO,
Por Xabier Lago Mestre.

falaceibe@yahoo.es

El Ayuntamiento de Castropodame ha sido el primero en hacer un reconocimiento oficial de la Provincia histórica de El Bierzo. El pasado 29 de mayo su alcalde descubrió la placa de la Avenida de la Provincia de El Bierzo. De esta manera, por fin se da el primer paso de cara a un mayor y generalizado reconocimiento municipal de la más importante institución histórica de El Bierzo.
Las calles de las poblaciones de nuestra región tienen diversas denominaciones de escritores, políticos, monumentos, ríos, montañas… además del reconocimiento a la toponimia menor más local. En el caso de Ponferrada, aparecen los nombres de Fueros de León y Reino de León, pero sorprende que no se dedique un espacio público urbano a la Provincia de El Bierzo, principal institución histórica de nuestra región. Está bien que la autonomía local sirva para elegir democráticamente el nombre de las calles de nuestras poblaciones, superando las imposiciones de la época franquista. Ahora bien, sería conveniente que el nombre de la Provincia berciana estuviese presente en todos los callejeros de los municipios de nuestra región, como digno homenaje a nuestro pasado institucional colectivo.

El reconocimiento en la actualidad de la Provincia de El Bierzo significa recuperar nuestra historia. Pero es que la simbología colectiva, caso de la Provincia, refuerza también nuestra autoestima y provoca la cohesión social frente a la excesiva dependencia territorial e institucional ajena. Los vínculos tradicionales y presentes pueden ayudarnos a afrontar mejor la crisis económica y social que atravesamos para confiar más en nuestro futuro colectivo.


Para los escépticos en este tema, recordamos que el propio Estatuto de Castilla y León insta a las Cortes de Valladolid a aprobar una Ley para El Bierzo, “teniendo en cuenta sus singularidades y su trayectoria institucional” (artículo 46.3). Esta expresa referencia a nuestro pasado institucional incluye la existencia pretérita de la Provincia de El Bierzo. Conviene que la distingamos de la más conocida Provincia de Villafranca de El Bierzo, creada por Decreto de 27 de enero de 1822, de tipo liberal, gobernada por la Diputación provincial, tras la elección de sus diputados por democracia censitaria. Los críticos afirman que esta institución tuvo una existencia temporal corta. Frente a esto último, conviene decir que la llamada Provincia de El Bierzo, del Antiguo Régimen, es conocida desde finales del siglo XV, y que pervive en los siglos siguientes de la llamada Edad Moderna. La Provincia de El Bierzo no contaba con un órgano de gobierno específico. Ésta tenía una delimitación territorial más amplia que la actual, caso de La Somoza astorgana y parte de Valdeorras. Nuestra Provincia de El Bierzo poseía un claro reconocimiento territorial y preinstitucional, al estar vinculada desde su origen al corregidor de Ponferrada y a su acción competencial (fiscalidad, judicial, militar, gobierno…). Eso sí, en la Provincia de El Bierzo eran mayoría los señoríos laicos y seglares, de ahí que la acción del principal oficial real, el citado corregidor, estuviese condicionada por la existencia de dichas jurisdicciones señoriales.


Todo lo dicho sirve para argumentar un mayor reconocimiento municipal de nuestra más importante institución territorial propia, la Provincia de El Bierzo. Los Ayuntamientos de la región deberían homenajear a nuestra Provincia histórica berciana, por lo menos dedicando su nombre a una vía de comunicación, caso de Castropodame, o con la creación de un monumento escultórico en su honor. El esfuerzo colectivo y secular que significó la Provincia de El Bierzo, así como la posterior lucha por su recuperación, en los siglos XIX y XX, es todo un ejemplo para los bercianos que exigimos hoy más autonomía política para nuestra región.

O Bierzo, junio de 2010.
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